BAUDÓ, RÍO DE IR Y VENIR

Chocó, Colombia

Mujer embera Catru.jpg
Niña en Nauca
Colombia Puerto Echeverry
Restaurante Chachajo
Puerto Meluk
Quibdó
Niño embera en Catru
Hombre en Chachajo
Puerto Meluk
Puerto Echeverry
Policia Puerto Echeverry
Policia en Pie de Pató
Soldados en Puerto Meluk
Familia en Pie de Pató
Pie de Pató
Pareja en puerto Meluk
Palacio Municipal Pie de Pató
No hay agua, Pie de Pató
Niños embera en Catrú
Niños embera en Catrú
Niña en Chigorodó
Miguel, Pie de Pató
Madre e hijio, Pie de Pató
Madre e hija Puerto Meluk
lavando ropa en el Baudo
Lavando en Puerto Echeverry
Lancha Rio Baudó
Familia embera, Puerto Echeverry
Estudiantes en Chachajo
Estacióndepolicia_Puerto_Echeverry.jpg
Escuela Chachajo
Emberas, Pie de Pató
Emberas en Catru
Embera con bandera blanca, Nauca
Cementerio con policia Puerto Echeverry
Calles Puerto Meluk
Baudó, Puerto Meluk
Baño en el Baudó
Arroz tostandose en Puerto Meluk
Afro en Nauca
Afro e indigena
Afro en Chachajo
Ducha en Catru

Baudó, río de ir y venir

 

Aunque en el discurso institucional y estatal en Colombia el tema del post -conflicto es el eje de las acciones y discusiones, a orillas del Baudó, el segundo río más importante del Chocó, la guerra sigue encendida.  Más de 180 comunidades afros e indígenas se levantan a lo largo de la ribera del río Baudó, en el Chocó. El Baudó, que en lengua Noanamá significa “río de ir y venir”, es una de las regiones más pobres del departamento más pobre de Colombia.

 Estas poblaciones de difícil acceso (fluvial o helicóptero) son territorios colectivos de comunidades afros e indígenas que continúan en el fuego cruzado, confinadas, desplazadas, asesinadas y caminando sobre el polvorín que los restos de armamentos han dejado en sus territorios.  FARC, ELN y AGC (Autodefensas Gaitanistas de Colombia, conformado al parecer por grupos paramilitares post desmovilización: Rastrojos y Águilas Negras) están asentados en la zona, mientras la presencia del Estado se traduce en efectivos el ejercito y glifosato que cae del cielo no solo sobre los cultivos de coca sino sobre la yuca, el maíz, el arroz, el plátano y las cabezas de los locales.  Aquí, con la zozobra, la pobreza y el miedo, la guerra es un asunto del presente.  Aunque los grupos se desmovilizaron, aunque se firme con las FARC en la Habana, aquí, en esta otra Colombia, la gente y sus territorios siguen dibujados como un blanco en el mapa.

Baudo, the coming and going river

 

Even though in the Colombian institutional and State discourses the post-conflict subject is the axle of actions and discussions, in the riverbanks of the Baudó, the Chocó department’s second most important river, the war is still on. Over 180 indigenous and afro communities rise along the riverbanks of the Baudó. The Baudó region, which in Noanamá language means “the coming and going river”, is one of the poorest regions of Colombia’s poorest department.

This difficult – access towns (fluvial or helicopter) are collective territories of afro and indigenous communities that continue under crossfire, confined, displaced, murdered and walking over the dust of armaments left in their territory. FARC, ELN and AGN (Autodefensas Gaitanistas de Colombia, apparently conformed by post-demobilization para–military groups: the Rastrojos and the Aguilas Negras) are settled in the area, meanwhile, the presence of the State translates into military effectives and glyphosate pouring from the sky, falling not only over the coca leaf plantations, but over their yuca, corn, rice and the heads of the locals. Here, with uneasiness, poverty and fear, war is a current matter. Although the groups demobilize, although the signature with the FARC in the Habana, here, in this different Colombia, this people and it’s territory are still drawn as a target on the map.