APACHES VS GACHUPINES, LA CONQUISTA

Costa Chica, México

Apaches vs Gachupines, la batalla de los mestizos

 

La noche del 15 de Septiembre en todo México se gritó aquello de ¡Viva México!, eso dicen los periódicos, otros dicen que no hay nada que celebrar, que el grito no es un festejo, es un aullido de dolor.   En el ayuntamiento de Cuajinicuilapa, en la Costa Chica, por las festividades se ven tendidos pendones con los rostros y nombres de los próceres, criollos nacidos en la Nueva América que lucharon por un relevo de poder al que solo tenían acceso los peninsulares.  El poder lo lograron, para negros e indios la cosa siguió como venía. 

Tras la noche del grito, se desfila y celebra la independencia con actos cívicos. En San Nicolás de Tolentino, jurisdicción de Cuajinicuilapa, la celebración es una batalla. 

Apaches vs Gachupines, the battle of the mestizos

 

The night of september 15 the famous “Viva Mexico!” could be Heard all over mexico, the journals say, others say that there’s nothing to celebrate, that the cry was not a celebration but a howl of pain. At the town hall of Cuajinicuilapa, in the “Costa Chica”,  banners were raised with the faces and names of the heroes, creole born in the New America that fought for a power relay to which only the people from the Spanish peninsula had access to. They got the power, but the black and native peoples remained in the same situation.After the night of the cry, Independence is celebrated with parades and civic events. In San Nicolas de Tolentino, jurisdiction of Cuajinicuilapa, the celebration is a battle.

Los de vestido rojo y flechas con olotes en la punta, son los Apaches.  Indios, pues.  Somos los indios –dice un negro con arco y flecha.  Los otros, los sin uniforme que preparan las antorchas y amontonan la pólvora, son los Gachupines, los españoles.  Unos tienen a su reina, la América, una bella quinceañera de mirada dura y seductora.  Los otros, su reina de España: corona, capa y cetro.   Con América su guardia gay, con la reina, una modesta corte y dos niños edecanes.  Los apaches bailan en fila junto a la América y los paisanos saben que se aproxima el momento de la huida, puertas cerradas y ventanas entre abiertas para alcanzar a husmear.  

De repente, suenan los primeros estallidos, los gachupines empezaron la guerra.  Los apaches corren al encuentro y empieza la persecución.  En la esquina, una emboscada de “cuetes”, mientras la América avanza entre su guardia personal rumbo a la iglesia.  Los gachupines atrapados son detenidos y conducidos a la cárcel, los olotes en las puntas de las flechas vuelan y se estrellan en la espalda de los enemigos mientras la pólvora rastrera avanza por las calles, se estrella con pies y hace saltar a los curiosos. América arriba a la iglesia y a su llegada repican las campanas.  Aunque los gachupines continúan encendiendo las mechas un rato más, la batalla ha terminado. Ganó la América, siempre gana. Esta es una batalla apasionada donde los perdedores, que lo son de antemano, orgullosos dan la pelea.

Those dressed in red and with arrows with cobs on the tip are the Apaches. Indigenes, we’re the indigenes- says a black man. The others, those without uniforms preparing the torches and piling the gunpowder, are the Gachupines, the spaniards. The ones have their queen, the America, a beautiful 15 years old with a though and seductive look. The others have their Spaniard Queen: Crown, cloak and scepter. With the America, her gay guard, with the Queen, a modest court and two aides children. The apaches dance in a row by the America and the villagers know that the fleeing moment approaches, doors are left closed and the Windows slightly open to allow snooping. Suddenly, the first explosions go off, the gachupines begin war. The apaches run to them and start the chase, and in the corner a “cuetes”(Fireworks) ambush awaits, while the America advances among her personal guard headed for the church. The gachupines are cornered and taken to jail, the cobs on the tips of the arrows fly and crash into the back of the enemy while the low-flying fireworks crash and blow on the feet of the curious. The America finally gets to the church and with her arrival the bells ring. Even though the gachupines continue to light the wicks for a while, the battle has ended. The America won, she always wins. This is a passionate battle where the losers, which they already know beforehand, proudly put a fight.

 

 

© by Ana Karina Delgado.