8M en medio de la Revuelta

Santiago de Chile, Chile

Día Internacional de la Mujer Trabajadora 

Carabineros de Chile habló de 110 mil, 125mil, 150 mil asistentes a la marcha del 8M en Santiago. Por su parte, la Coordinadora feminista 8M dijo: más de 2 millones.

Eran incontables, eran cientos de miles.

 

Aunque las movilizaciones se dieron en muchas ciudad, grandes y pequeñas, a lo largo de Chile, en Santiago la cita era en la Plaza de la Dignidad, como se rebautizó a la Plaza Baquedano en los primeros días de la Revuelta Popular vivida desde el 18 de octubre en Chile.

En Chile, el 8M estuvo permeado por la Revuelta.

Junto a las demandas por el fin de la violencia patriarcal, la creación de un modelo educativo feminista y no sexista, la instauración de un sistema laboral con seguridad social y perspectiva de género, y la protección de las mujeres migrantes e indígenas, así como la inclusión de las disidencias, estaban también las demandas que han vinculado a chilenos y chilenas desde octubre, la lucha por una nueva constitución que reemplace la escrita en dictadura, y la necesidad de visibilizar las violaciones a los derechos humanos desde el Estallido Social.

Nunca más sin nosotras

–No habrá “nuevo Chile” sin nosotras. 

En el eventual cambio constitucional, en la exigencia de ese cambio, en la decisión de cómo se escribirá esa nueva constitución y, en la escritura misma, han de estar las mujeres y las disidencias, dicen ellas, quienes han estado en la calle y en otros escenarios de lucha desde hace tiempo atrás.

En el petitorio condensado por la Coordinadora Feminista 8M, "las exigencias son todas, porque lo merecemos todo” como diría  a una mujer anónima en la Alameda:

 

Violencias Patriarcales

Educación feminista / no sexista

Trabajo y Seguridad Social

Derecho a la Ciudad y vivienda

Agua, Territorios y soberanía alimentaria

Lucha por el Aborto, derechos sexuales reproductivos y no reproductivos.

Memoria Feminista y Derechos humanos

Migración y Refugio

Antirracismo

Mujeres indígenas en resistencia en territorios urbanos y rurales.

Disidencias: lesbianas, bisexuales, trans, travestis, intersexuales, no binaries, pansexuales, asexuales, disidencias sexo-genéricas y la lucha contra el hetero-cispatriarcado.

Precarización y violencia estructural e institucional contra la niñez y las juventudes

Salud y buen vivir

Cánticos contra el patriarcado, contra Piñera (presidente de Chile), contra carabineros (policía chilena).

Cánticos a favor del Apruebo en el eventual plebiscito para decidir si es necesario escribir una nueva constitución.

Cánticos y gritos, abrazos, lágrimas y furia, mucha furia.

POBLADORAS A LA CALLE 

Lo Hermida

La movilización del 8M y días posteriores en el marco de la Huelga no solo se concentró en la Plaza Dignidad y la Alameda.  En las poblaciones con histórica actitud combativa, organizativa y de resistencia, también se movilizaron.  

MUJERES CAPUCHA

Diversos colectivos feministas que consideran sus cuerpos como trincheras, no solo se manifiestan usando capucha, las capuchas tienen el peso simbólico de la rebeldía y cobran fuerza en un país donde cubrirse la cara aumenta las penas para personas que “alteren el orden público” como reza en la llamada Ley Anticapucha sancionada como parte de un paquete de medidas represivas para contrarrestar las movilizaciones desde el Estallido social de Octubre.

*

Desde octubre, muchas calles, sobre todo las aledañas a la Plaza Dignidad, fueron cubriéndose de una “explosión gráfica”: afiches, pegatinas, fotografías, piezas grandes y pequeñas, de artistas consagrados o de aficionados, obras espontáneas y efímeras que cambiaban constantemente y que iban narrando el devenir de la revuelta, las demandas, las consignas y, que, además, iban construyendo los iconos simbólicos.  Aunque agentes del Estado en varias ocasiones trataron de silenciar las paredes pintándolas de gris para ocultar lo que gritaban, la explosión continuó imparable.

Durante el 8M, la gráfica en las paredes, sobre todo del GAM (Centro Cultural Gabriela Mistral), se volvieron feministas.   

 

* * *

© by Ana Karina Delgado.